La conmemoración del Día Mundial de las personas consumidoras y del consumo responsable se celebra el 15 de marzo desde el año 1983 como reivindicación de los derechos de la ciudadanía. Sin embargo, la realidad ambiental del planeta debería hacer hincapié en nuestros deberes como consumidores y no sólo en nuestros derechos a la hora de consumir.

Las personas debemos reivindicar nuestros derechos como consumidoras pero también debemos tomar conciencia de los deberes que tenemos, también en materia de consumo, para contribuir a un modelo económico, social y productivo más sostenible. Y es que el consumo responsable es una pieza esencial para garantizar un modelo de desarrollo sostenible; en este sentido, de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que promueve la Organización de Nacional Unidas en el marco de la Agenda 2030, el objetivo 12 se centra en la producción y el consumo responsable para alcanzar un modelo de crecimiento donde se tiene en cuenta el impacto económico, social y ambiental. Para caminar hacia este modelo de consumo, es imprescindible sensibilizar a la ciudadanía, educando y facilitando la información adecuada para corresponsabilizarse a la hora de consumir. Una manera de hacerlo es impulsando programas de educación para la sostenibilidad a través de los que se den a conocer los valores del consumo responsable y se promuevan nuevos hábitos entre las personas para evitar, entre otros, problemáticas como el desperdicio alimentario.

En este contexto, cada vez son más las administraciones implicadas en la causa; la Generalitat de Cataluña ha aprobado el 4 de marzo de 2020 la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentarios en Cataluña. Y también desde organizaciones y empresas se promueven acciones, iniciativas y recursos de consumo entendidos desde el compromiso social y ambiental, con el objetivo de transformar el modelo económico y de sociedad. De este modo, se facilita al conjunto de la ciudadanía la opción de un producto o servicio donde se tienen en cuenta los criterios de sostenibilidad económica, social y medioambiental. Acompañar estas iniciativas con programas educativos que faciliten el compromiso de la ciudadanía con nuevos productos y servicios basados ​​en modelos de consumo sostenible es fundamental para normalizar su uso.

El equipo de programas para la educación para la sostenibilidad de Anthesis Lavola gestiona proyectos que giran en torno al consumo responsable:

El taller escolar ‘Som gent de profit‘ se ofrece a los centros de enseñanza de Cataluña dentro de la campaña «Som Gent de Profit» de la Agencia de Residuos de Cataluña contra el despilfarro alimentario, con el objetivo de crear conciencia para hacer un buen aprovechamiento de los alimentos y promover los hábitos de consumo responsable entre el alumnado de educación primaria y secundaria. El programa pedagógico El comercio y las escuelas‘ del Ayuntamiento de Barcelona ofrece a los centros educativos la oportunidad de conocer y repensar el comercio de proximidad de Barcelona, ​​favoreciendo el conocimiento del entorno cultural, social e histórico de la ciudad al tiempo que se tratan los valores relacionados con el compromiso social, apostando por la economía local. También desde el programa educativo ‘Compartim un futur‘ del Área Metropolitana de Barcelona se ofrecen actividades sobre la temática para centros de formación reglada y no reglada, y para la ciudadanía. En ellas se genera un aprendizaje entorno los valores de consumo activo, crítico y responsable y en favor de la sostenibilidad social y ambiental. Con anterioridad a estas propuestas, Anthesis Lavola diseñó y conceptualizar del interactivo ‘La compra en juego‘ para el Gobierno de Andorra. Se trata de un juego interactivo en el que el alumnado debe realizar una compra virtual de productos de diferente tipología. Durante la compra analizará el ciclo de vida de los productos elegidos para fomentar la reflexión sobre su coste económico y ambiental, al tiempo que aportan criterios para hacer una compra más responsable y sostenible.

Anthesis Lavola también dispone del taller propio ‘El consumidor responsable‘, una actividad de sensibilización para aprender y valorar los productos teniendo en cuenta criterios ambientales y sociales, reflexionando también sobre la problemática de los residuos y los criterios de comercio justo.

Desde Anthesis Lavola se tienen en cuenta criterios de sostenibilidad a la hora de diseñar y producir los materiales y recursos educativos que ideamos.

Se procura la utilización de materiales naturales, ecológicos, certificados y / o de proximidad, siempre que sea posible. Se seleccionan materiales fácilmente reciclables y / o reutilizables en usos posteriores para reducir los residuos. También se evitan los usos innecesarios de recursos, tanto a nivel material como de volumen y versatilidad y se conceptualiza el espacio pensando en su facilidad de transporte, montaje, desmontaje y posterior almacenamiento; lo que permite una reducción de su huella de carbono. Son ejemplos el diseño de la actividad tinkering para el centro Bee Happy. Casa de las abejas, las exposiciones sobre cambio climático del Área Metropolitana de Barcelona, ​​los materiales de la actividad itinerante del programa educativo Fungastic o los materiales del taller propio ‘Lluc, el samarugo’, entre otros.