Científicas, ambientólogas, biólogas, ecologistas, activistas o pedagogas, mujeres del siglo XIX o de la actualidad. Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, nos preguntamos a qué mujeres con vocación científica y ambiental admiramos. Estos son, entre muchas otras, nuestras mujeres admiradas:

Marta Lacruz, directora de desarrollo y consultoría educativa, admira Lynn Margulis (1938 -2011) por como nos hizo repensar la evolución. Sus investigaciones la llevaron a postular el origen de la célula eucariota a partir de la simbiosis de células procariotas. También colaboró ​​en el desarrollo de la teoría de Gaia según la cual la Tierra funciona como superorganismo.

Arantxa Arnaiz, responsable de gestión de museos, centros de ciencia y centros de educación ambiental, elige a Rosalind Franklin (1920 – 1958) especialmente por los esfuerzos que hizo para ser reconocida por la comunidad científica en el descubrimiento de la estructura helicoidal del ADN utilizando la técnica de difracción de rayos X.

Javi Gómez, responsable del Centro Andorra Sostenible, nos recuerda a una científica catalana, Josefina Castellví (1930 -), la primera mujer que fue a una estación antártica a investigar. Sus investigaciones han aportado mucho conocimiento sobre el continente en temas como la geología, el cambio climático o la microbiología.

Pablo Velázquez, coordinador de la Campaña de recogida orgánica de Madrid, admira a Clémence Royer (1830 – 1902). Una mujer autodidacta en todas las disciplinas y áreas que dominaba (ciencia, economía, filosofía, feminismo) y la primera persona que rebatió a Charles Darwin por su machismo y por la apropiación de ideas de Lamarck, en su polémica traducción francesa de El origen de las especies.

Pablo, como Javi, también admira a Rachel Carson (1907 – 1964), la precursora del movimiento ecologista. Su libro Primavera silenciosa contribuyó a un nuevo conocimiento sobre el lugar que ocupa la especie humana en el mundo y a promover políticas y conductas para preservar el medio ambiente.

Ramon Gallifa, técnico de educación, se decanta por Marie Curie (1867 – 1934), pionera en los estudios sobre la radiactividad, fue la primera mujer en recibir un Premio Nobel, la primera persona en recibir el Premio Nobel en dos categorías diferentes (Física y Química) y la primera mujer en ocupar el cargo de profesora en la Universidad de París.

Jordi Pou, responsable de proyectos de educación, admira a Tu Youyou (1930 -), la primera mujer china en recibir un Premio Nobel por su investigación en el campo de la medicina. Descubrió tratamiento contra la malaria en base a las investigaciones de medicina tradicional china.

Tais Vidal, responsable de campañas de proximidad escoge a la científica y artista Maria Sibylla Merian (1647 – 1717) por su investigación sobre el proceso de metamorfosis de las mariposas, acompañada de ilustraciones propias.

Caterina Navarro, técnica de campañas de proximidad, hace un salto al presente y nos cita a Mireia Barba, responsable del proyecto «Espigoladors» de economía social que se centra en evitar el desperdicio de alimentos.

Xavi Benito, técnico de educación, admira a Jane Marcet (1769 – 1858) por su aportación a la divulgación científica con libros imprescibles en la época como Conversaciones sobre química. Su nombre no apareció citado en el libro hasta la 12ª edición.

Alba Bonàs, técnica de educación, escoge a la activista política y ecologista keniana Wangari Maathai (1940 – 2011). La admira sobre todo por fundar el «Movimiento Cinturón Verde» y por ser la primera mujer africana en recibir un Premio Nobel de la Paz por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz.

Marco Piera-Arch, técnico de educación, cita a las primatólogas Jane Goodall (1934 -) y Dian Fossey (1932 – 1985). La primera por ser pionera en el estudio de los chimpancés y por su compromiso con el activismo ambiental. La segunda por su estudio sobre los gorilas en las montañas de Ruanda y la República Democrática del Congo.

Alba Escolà y Nuria Castells, técnicas de educación, admiran a dos ambientólogas catalanas: Àngels Ferrer (1904 – 1992) y Marina Mir, por las respectivas tareas vocacionales en la divulgación y pedagogía de estudios ambientales.